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Una conexion extraña- Cap.3

Tom iba por la vereda de la calle en que vivían. El sol le pegaba en la cabeza y le lastimaba la vista. Había olvidado el jockie en casa por primera vez y sentía que pronto se quedaria ciego.


-¡Tom! ¡Hola! -lo saludó un amigo que vivía en unas casas más allá de la suya.


Tom lo saludó de mala gana.


-¿Y esa cara, Big T? -le preguntó su amigo, deteniendo la bicicleta que montaba.


-¿Has visto a Josh?


-Está en el parque con los otros chicos. Hey, ¿Es verdad que tienes hermano?


-¿Qué?


-Vieron a tu padre entrar con un chico de nuestra edad a tu casa. Se rumorea que es tu hermano. ¿O es tu primo? Tenía un aspecto medio afeminado.


Tom no le respondió, y comenzó a caminar más rápido.


¿Gemelo? Aquel no podía ser su gemelo. Parecía una chica y era mucho más guapo que él. No era justo.
Volvió a casa al anochecer. El cielo ya estaba negro y los faroles de la calle encendidos. Abrió la puerta con la llave escondida bajo el tapete de entrada, y entró, listo para recibir un reto de William.


Pero su padre no estaba en la sala al llegar.


Atravesó la sala, aliviado, mirando de soslayo el reloj de pared. Ya eran las nueve de la noche y treinta de la noche, así que William probablemente estaría viendo el noticiario en su habitación, mientras planeaba el entrenamiento de mañana. Se venía la temporada de ragby y quería estar escelente. Tom, por su lado, estaba considerando seriamente dejar el equipo. Le estaba absorbiendo mucho del tiempo que debería dedicar a flirtear con chicas universitarias.


Al llegar a su habitación se detuvo en el umbral, un tanto sorprendido. Por minutos habían olvidado que tenía un hermano y que dormiría en su habitación hasta que William se hiciera el generoso y le comprara una cama al pobretón.


Bill se encontraba junto a la ventana, con la vista perdida en  un farol de la calle.


Decidió no darse por advertido y lo más silenciosamente posible fue al armario a sacar una colcha.


Entonces se dio cuenta. Podía caminar por la habitación sin sortear ningún obstáculo, su cama estaba pulca y el armario estaba ordenado. Volvió a mirar a Bill, pero esta vez... furioso.
Pero no, debía ser amable, haría como que no se había dado cuenta y saldría de la habitación sin advertir su presencia. En verdad no quería cruzar palabra con él. Había sido suficiente con el "Hola" de la tarde.


Buscó en el primer casillero del armario -ahora se podían divisar las separaciones entre cada casillero- , en el segundo, el tecero, el cuarto, en la parte de los colgadores, en la parte del calzado, pero no encontró su cubrecamas, sólo estabs u propia ropa y la del recién llegado. Cerró los ojos, enrabiado, y comenzó a pasear la vista por la habitación, a ver si veía alguna colcha perdida. Pero su miraa se perdió en sus posters: al menos todos seguían allí, el señor Bill Moore había respetado eso.


-¿Dón has dejado las frazadas? -le preguntó.
No sabía ni con que tono de voz hablarle. Todo era muy extraño.


Bill salió de su triste contemplación y se volteó a mirar a Tom. El gemelo rapero prefirió ignorar el hecho de que la tristeza había desaparecido de sus ojos al verlo.


-Las dejé en el baul a los pies de tu cama -dijo, sonriéndole.


Se levantó y caminó torpemente hasta el baul. Abrió la tapa y sacó una colcha.


-Gracias - dijo Tom, al regañadientes.


Evitó mirarlo cuando sonrió. Era un tipo raro en verdad.


-Me voy... a dormir -añadió, haciendo un gesto indicando la puerta.


-Oh, yo dormiré en el sofá cama, si quieres.


-No, yo lo haré. He dormido en lugares peores.


Bill asintió con la cabeza, sin dejar de mirarlo. Tom notó que tenía la piel mejor cuidada, ahora que lo veía mejor. Seguramente tampoco había tenido espinillas. Era algo genético.


-¿Estás seguro de dormir en el sofá cama?


Tom puso los ojos en blanco brevemente.1


-Estoy bien, en serio. De seguro Will mañana ya tendrá instalada la cama.
Bill asinrtió con la cabeza. Tom notó lo triste que se pondía. Parecía desesperado por hacerle favores, y él sólo quería alejarse de él.
El colegio quedaba bastante cerca. Era un colegio público y de mala reputación de la costa de L.A. Podía verse el mar desde las ventanas de la sala, tenía un detector de metales en la entrada, y un patio bastante feo en el centro de la manzana.
Debían almorzar al aire libre, y cuando llovía, no les quedaba otra que almorzar en el salón de clases, dejando todo impregnado de olor a comida.


Los gemelos Moore despertaron al mismo tiempo, pidieron bañarse a la misma hora, y se comieron el desayuno juntos, que prepararon ellos mismo. Bill se preparó un jugo de manzana, naranja y platano, un sandwich con palta, mientras Tom se tomaba sólo un café, por falta de iniciativa. Estuvo mirando ceñudo el nutritivo desayuno de su hermano, sin intercambiar palabra con él. Comía bastamte, a pesar de su delgadez.


Salieron juntos de la casa, poco después de Wiliam, quien siempre se adelantaba por si horario de trabajo, y se fueron caminando por la vereda, evidenciado los rumores de que eran parientes en todo el barrio. No obstante, cuando llegaron a la esquina y se detuvieron al pasar un monstruoso auto rojo impactante, Tom se volteó hacia Bill y, sin mirarlo a la cara, le dijo:


-Primera regla: nos vendremos separados al colegio, así que aléjate de mí. No quiero que piensen que somos parientes.


-Van a notarlo.


-No, no lo harpan. Lucimos diferentes a pesar de ser gemelos
Tras esto, cruzó la calle, con su mochila roja y verde balanceándose tras su espalda. Bill lo siguió con la vista, viéndole empequeñeciéndose a medida que iba alejándose. Por alguna razón, empezó a sentirse realmente mal, y el nudo en su garganta volvió a aparecer.


Pero sí lo notaron. Al pasar la lista en clase, la clase F, donde ponían a todos los nuevos y a los desordenados o con malas notas, un murmullo se extendió por la sala al detenerse el profesor en el nombre de William Moore, el nuevo compañero.


-¿Moore?


-¿Es tu hermano, Tom?


-¿Es tu hermano?


-Ya lo decía yo. Son bastante parecidos.


El profesor pidió a Bill levantarse de su silla y la clase entera empezó a evaluarlo. Bill miró hacia el puesto de Tom por inercia, mientras se  sentía observado como un ratón de laboratorio. Su hermano no hacía caso a los murmullos de los demás y a las preguntas. Estaba hosco, con la mirada fija al frente.


-¿Son hermanos o no? -le preguntó un chico a Bill.


Volvió a mirar a Tom, esperando que este lo mirara y negara con la cabeza. Pero Tom no hizo ninguna señal, por lo cual asintió con la cabeza.


-¿Y son gemelos?


-Sí, nada mpas míralos -dijo otro tipo, sentado justo al frente suyo.


Se sentó en su silla, incómodo.


-Silencio. Va a empezar la clase.
En el descanso, Tom fue como de costumbre a las mesas del patio a almorzar. El sol quemaba con intensidad y las trenzas constituían una bendición para su cabeza. Puso su bandeja con comida en la mesa y empezó a comer a bocanadas.


-No nos habías dicho que tenías un hermano gemelo -le comenzó a decir Josh, uno de sus amigos.


-Dios, es un tío muy extraño. Miren sus gestos -dijo Mike, el mayor, mirando sus gestos, desde la mesa.


Tom se volteó lentamente a ver, y vio a Bill sentado solo, en una mesa a la sombra de un árbol. Había cogido el mejor lugar del patio.


Tenía una bandeja con comida también, pero todavía no tragaba nada. Estaba quieto, mirando al vacío. Era una imagen bastante deprimente.


-¿Qué le pasa? ¿Tiene anorexia? -dijo Josh, entre risas.


-Murió su madre -explicó.


-Es decir, tu mamá.


Tom no le dio la razón, simplemente siguió comiendo, tratando de parecer lo más relajado posible.


-Mira eso. No puedo creerlo... -murmuró entonces Steve, otro de sus amigos, el más bajito.


Miraba hacia la mesa de su hermano, sin duda. Se volteó de nuevo, y vio, pasmado, que una chuca se acercaba a su mesa. Y no era cualquier chica: era una de las más lindas de la escuela.


-¿Cómo hizo para que se acercara? -dijo Josh, indignado.


Bill estaba tan sorprendido como ellos. Se quedó mirando a la chica, cohibido, tras ella saludarlo con un cordial "Buenos días".


-¿Puedo sentarme aquí? -preguntó la muchacha, con timidez.


-Claro.


Tom, desde su mesa, evaluaba los gestos de Bill. Y sí, sonreía, pero no como un estúpido como todos los chicos ante tal belleza. Era como si estuviera acostumbrado a frecuentar chicas.
-Es su primer día. ¿Cómo es que... ? -dijo Steve.


-No entiendo a las chicas. En serio...


-¡Otra más!


Otra muchacha se acercó a la mesa de Bill. Era amiga de Miranda, la primera chica, y aunque era muy linda, era famosa por ser la más recorrido de toda la escuela. Empezó a coquetearle a Bill con claras intenciones de querer algo con él.


-Creo que a tu hermano sí le gustan las tías. Puedes estar tranquilo, Tom.


Tom se volteó a comer de su plato, molesto.


-Qué lindo peinado. ¿Cómo te lo haces? -le preguntó Miranda a Bill, tocándole el pelo.


-Lo hago con el cepillo. Lo restriego de a poco para darle volumen,


-¿Y dónde compras tu ropa? Tienes mejor gusto que todos los chicos de la escuela. Hay que ver nada más cómo se visten los raperos. Parecen delincuentes.


-Tu hermano es Tom Moore, ¿no? -preguntó la otra chica- . Oh, él es una monada, tiene un cuerpazo. Y juega ragby.
Bill se volteó a mirar a Tom. Lo había seguido hasta el patio de lejos, para ver dónde se sentaba a almorzar con sus amigos.


-Es un casanova -dijo Miranda- . Tú te ves diferente.


-N-no crecimos juntos.


-Oh, eso lo explica todo.


-Pero eres más guapo que él. De verdad lo eres.


-No. Creo que él es más guapo.2


En la mesa de los raperos, seguían hablando de Bill y de sus primeras admiradoras.


-Creo que se pusieron a hablar de ti. Tu hermano se volteó a mirarte un momento.


-¿Ahora qué está haciendo? -dijo Tom, con gesto alguien que no está realmente muy interesado.


-Está hablando con Susan, la "Avenida Susan" -dijo Josh, entre risas- . En una semana se le cae encima.


-Sí. Tu hermano se ve bastante ingenuo, seguro se deja arrastrar por ella.


Tom terminó su almuerzo, molesto por la atención de sus amigos sobre Bill.


-¿Quieres unirte a nuestro grupo? -le preguntó Miranda a Bill, cuando casi acababa la hora del descanso.


-¿A tu grupo?


Bill miró de soslayo hacia la mesa de Tom. Su hermano conversaba con sus amigos.


-lo siento -dijo, con pesar- , pero hablaré con ustedes de vez en cuando.


Las dos chicas parecieron batante decepcionadas.


Se fue al salón de clases antes del grupito de Tom, a pesar de que estuvo detenido en la entrada bastante tiempo, mirando hacia la mesa de Tom. Reía muy animado con sus amigos, y deseaba compartir con él también.


Se preguntó de qué temas hablarían, y cuando ya estaba bastante cabizbajo, reanudó el camino hacia el salón de clases, con un nudo en la garganta.
Al salir de clases, también se fue antes. Arregló su mochila lo más lentamente posible, mientras vepia a Tom arreglar la suya entre pausas en que bromeaba con sus amigos. Era tremendamente sociable, pero todo se veía tan falso. Le parecía que su hermano sonreía forzadamente todo el tiempo, y que a pesar de las bromas, no la estaba pasando realmente bien. Eso sentía, y de seguro su madre habría sentido lo mismo al ver a su hijo rodeado de todo esos tipos.


Tom y sus amigos se fueron caminando a paso de tortuga por las verdas del barrio de clase media de L.A. El cielo estaba de color naranjo y su hermano Bill iba a cien metros delante de ellos. Tom estuvo silencioso, observándolo a lo lejos, mientras Josh, Mike y Steve hablaban de las bragas de Cameron, una chica del curso a la que siempre se le veía un poco de la ropa interior.


-¿No te vas con tu hermano a casa? -le preguntó Steve, de pronto.


-¿De verdad crees que puede ser mi hermano?


-La verdad, no. Son muy distintos.


-Entonces cállate la boca.


-Ohh, Big T está de mal humor -dijo Josh.


Tom no le hizo caso.


Se despidió del último de sus amigos en la esquina de su casa. Bill ya había entrado y no se lo veía por ninguna parte.

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