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Una conexión extraña-Cap.4

 La cama de Bill llegó al tercer día. Tom ya estaba familiarizado con el sofá cama, pero regresó feliz a su habitación. No obstante, el espacio para él había quedado reducido a la mitad.


-Da las gracias a Bill por organizar tus cosas en el armario. Ahora no se te perderá nada -le dijo su padre, mientras ambos se preparaban para dormir.

-Me encargaré de que esta pieza esté igual que antes en unos días -dijo Tom con rebeldía- . Esta pulcritud no me gusta.


-Pues a mí sí. Faltaba una mano organizada en esta casa.

Tom puso los ojos en blanco, y se quitó la camiseta.

Bill miró su torso, sorprendido. En verdad tenía buen cuerpo, pero seguía siendo de contextura angosta. Notó que tenía un lunar detrás del hombro derecho, al igual que él. Sin embargo, tenía mala postura, mientras que él era más erguido, como un bailarín.

-¿Cuándo vas a raparte? Es hora de tener el pelo sano. Ya vas a graduarte.
-Son sólo trenzas, si miras bien.

Bill miró sus trenzas. Estaban un poco enredadas y opacas. Definitivamente no tenía el pelo sano. ¿Hace cuando no se las desharía?

Notó la mirada atenta de Will, y notó que sonreía, un poco divertido.

-Deben tener el mismo lunar, miren -dijo, acercándose a Tom.

Bill se quitó la polera para mostrarle el lunar a su padre.

-Nunca me había fijado -dijo Tom, sin darle importancia- . Dios, deberías hacer algo de pesas -dijo, al ver los brazos de Bill- y comer un poco más.

-De hecho, creo que Bill come más que tú -dijo su padre, alzando las cejas.

-Mentira. Yo soy una bestia a la hora de comer.

Sin embargo, Tom recordó fugazmente el desayuno, y prefirió callarse. Bill sacó una camiseta sin manga de su casillero del armario, un tanto cohibido al estar con poca ropa.
-Que tengan buenas noches.

-Sí. Nos vemos -dijo Tom, viéndolo irse atentamente.
La puerta se cerró. Bill se quitó los pantalones, con algo de vergüenza, mientras Tom sacaba rápidamente el playstation de debajo de la cama.

-¿Vas a jugar a esta hora?

-¿No juegas? -le preguntó Tom, frunciendo el ceño.

Bill se acabó de poner los shorts para dormir, y se acercó a la cama de Tom.

-¿Puedo jugar?

-No te estoy invitando a jugar. Creciste con mamá, así que de seguro no sabes jugar.

-Sí sé -dijo Bill, ofendido.

Tom hizo un gesto con la boca, y no dijo más, mientras instalaba el juego.

Bill se sentó en su cama, viendo a Tom mover la TV, arrinconada a los pies de su cama.
No sabía jugar al playstation, pero podía aprender. Tom sí que era poco amable.

-Duermes vestido, ¿eh? -le dijo Tom, cuando Bill se metió bajo las frazadas.

-Sí. Es más higiénico.

Tom rompió a reír, negando con la cabeza.

-Tú sí que eres raro, ¿eh? -Bill bajó la vista, apenado por eso. Habría dado todo en ese momento por ser igual a Tom. Él sí era un tío guay, de los de verdad: confiado, seguro de sí mismo, sociable, con un gusto popular de ropa y guapísimo. Si fueran iguales, podrían ser buenos hermanos, él podría pertenecer a su grupo de amigos, jugar una partida de playstation por la noche y comer chatarra hasta reventar. Peri él había sido criado de otra manera, de una manera que aceptaba y le gustaba. Le gustaba vestirse como se vestía, le gustaba ser como era... o al menos era así hasta conocer a Tom, la persona que más admiraba en el mundo.   
Tom jugó al playstation (un juego de matanzas, de un tipo que iba con pistola por un deposito de barcos matando a todo aquel que se le cruzara en el camino) hasta las tres de la mañana. El volumen del juego estaba bajo, pero aún así no pudo dormir lo que debía, porque Tom se quedó dormido sobre un cojín. Acababa de terminar la partida cuando cayó rendido como un niño sobre unos cojines con fundas de Bad Boys. Tuvo que levantarse y sacar una colcha de debajo de la cama de este y cubrirlo bien para que no se resfriase. Fue el primer contacto de piel que tuvo con él, y se quedó estático de la impresión.

Estuvo despierto hasta las cuatro de la mañana, mirándolo. Eran iguales, pero aún así tan distintos. Tom era muy atractivo, pero muy poco amable, y le desagradaba esa parte suya. Pero sólo esa parte, porque no podía desagradarle cuando, gracias a él, se sentía completo por primera vez en su vida.

De lo que no se percató fue de que se quedó dormido en el suelo también, pero sin una manta encima. Tom se despertó antes que él, con la alarma del celular, y lo vio recostado detrás de él, entre la cama suya y la de él, encogido en ese pequeño espacio. Luego se dio cuenta de que la TV seguía encendida, como tantas veces le había pasado, y fue a apagarla, tras quitarse la manta de encima.

-¿Por qué no se puso una manta él si me puso una a mí? -masculló por lo bajo, molesto.
Cogió su ropa, pasando el pie sobre él, y salió de la habitación, dejando a Bill tirado.

-¿Y Bill? ¿Ya se bañó? -le preguntó William cuando fue a la cocina a desayunar.
-Sigue dormido. Se quedó haciendo no sé qué hasta tarde ayer.

William frunció el ceño y fue hacia el pasillo.

-Oh, aquí estás -lo oyó decir Tom
Tom se volteó a ver, extrañado, y  vioa Bill efectivamente en pie, ya listo. Y a juzgar por el pelo mojado y la nula presencia de maquillaje, se había bañado.
-Vaya, te ves bien así, también -le dijo William.

-¿"También"? -dijo Tom, con incredulidad- ¿No debería verse mejor sin maquillaje al ser un chico?
Se veía igual que él ahora, o casi. Bill tenía la cara más estilizado, como so hubiese recibido tratamiento de endodoncia.

-Te preparé el desayuno -le dijo William.

-No era necesario -dijo Bill- , pero gracias.

Tom miró a su padre, indignado.
-¿Por qué le preparas desayuno? A mí no me lo preparas desde los 4 años.

William le hizo un gesto para que se callara, y se acercó a él.

-Sólo soy amable con él porque hace poco murió su madre, tu madre, Tom, ¿entiendes?

-Si era mi madre también, deberías prepararme el desayuno también.

-Bill la vio muerta, Tom -le dijo su padre, entonces, arrastrándolo hacia el pasillo.

Tom se quedó callado, mirando a William.

-Ahora vete al colegio, y sé más amable con él. Es una orden.

Le dio un leve empujón.
Bill se comió rápidamente el desayuno y se fue al baño a maquillarse, mientras Tom, por mandato de William, lo esperaba en la sala de estar.

Se fueron juntos ese día, entraron juntos al colegio y pasaron juntos por el detector de metales. Ahora sí parecían gemelos. Faltaba que fueran con el paso sincronizado.

-Hasta aquí -dijo Tom, cuando entraron al sector de salas de clase- . Más allá, no, ¿ Lo coges?

-Sí -dijo Bill con voz débil.

-Cool.

Y se largó
Bill lo siguió con la vista como solía hacer, y esperó a que estuviera lo suficientemente lejos para continuar él.

Hubiera preferido seguir junto a Tom. A medio camino le llegó un pelotazo en la cabeza, y luego le pegaron un letrero que decía “Marica”. Llegó hasta la sala con el papel en su mano, arrugado en su puño fuertemente cerrado. Lo dejó en la papelera, y luego pasó entre las mesas, tratando de parecer seguro de sí mismo, a pesar de los murmullos.
A la segunda clase, comenzó a sentir los efectos de hacer dormido sólo 2 hrs. El jueguito de playstation de Tom lo había dejado agotado, y optó por dormir durante el descanso de una hora, que correspondía al que se usaba para el almuerzo.

Apenas sonó el timbre, cerró el cuaderno, y esperó a que los demás se fueran para ponerse a dormitar. Tom se dio cuenta de sus intenciones, y no pudo evitar reír por lo bajo mientras salía del salón.
-¿Qué le pasó a tu hermano? -preguntó Josh.

-No sabía que hablaríamos de él de nuevo. Es una lata -dijo Tom.

-Sí, es una lata -dijo Steve, condescendiente.

Sin embargo, tuvo la mente puesta en Bill durante el almuerzo. Sabía que era su culpa. Bill estaba con falta de sueño por haber estado él jugando hasta tarde. Luego lo había tapado con una manta y, producto del sueño, se había quedado dormido junto a él.

-Voy al salón. Se me quedó algo -dijo, decidiéndolo de sopetón.

-Vuelve pronto.

-Claro.
Se fue a zancadas de allí, y entró al edificio de las salas de clase de segundo y tercero de secundaria. La clase F estaba casi al medio del largo pasillo mal cuidado.

Bill estaba durmiendo con la cabeza sobre los brazos cruzados cuando llegó a la sala. Estaba todo completamente silencioso.

-Ay, ¿Para qué vine? -masculló por lo bajo.

Decidió acercarse a ver si efectivamente estaba dormido. Se sentó en la silla de adelante y vio que sí dormía. Su respiración era pausada.

-No puedo creerlo -dijo, riendo- . De seguro este tío duerme 8 horas sagradas.
Pasó la mano por delante de su cara. Pero nada. Le tiró el pelo. Nada. Estaba muerto de dormido, y pronto sería la hora de entrada a las clases de la tarde. Si el curso lo hallaba dormido indudablemente lo molestaría por siempre.

-¡Hey!

Le zamarreó el hombro con brusquedad.

-¡Despierta!

Finalmente optó por patearle la silla.

-¡Bill!
Sus brazos casi resbalan de la mesa.

-¡¿Qué pasa?! -exclamó, sin abrir los ojos todavía.

-Uhh, qué genio tienes. Ya va a empezar la clase.

Se levantó de la silla y se fue a su puesto, mientras Bill se desperezaba.

-Gracias -oyó Tom que le decía.

-Estamos a mano. Digo, por la manta.

Bill quedó sorprendido.

Su compañeros los hallaron sentados en sus distanciados puestos al entrar. Fue muy extraño, ya que parecía que habían almorzado juntos.

-Así que a buscar algo -dijo Josh a Tom, entre dientes, al llegar.

-El muy imbécil se había quedado a dormir. Duerme 8 hrs.

-¿8? Yo en toda mi vida no he dormido 8 hrs por noche. Qué más da -dijo Steve a Tom, burlesco.

Tom le siguió la corriente.

-¿Cómo fue la clase de hoy? -les preguntó William a la hora de la cea.

-Aburrida. El colegio es una lata -dijo Tom.

-Lo sé, pero las notas te servirán pata la Universidad,… si es que quieres ir.
-No puedes pagar una Universidad, ¿o sí, Will? ¡Estoy en la clase F!

-Puede estudiar algo técnico, ya sabes. ¿Qué quieres hacer tú después del colegio, Bill?

-Quisiera… -Bill miró a William dubitativo- Quisiera estudiar Música.

-¿Música? Oh, sí, creo que Harriet mencionó que te interesaba la música.

-A nuestra edad a todos nos interesa la música -dijo Tom.

-Pero no profesionalmente -Will volvió a dirigirse a Bill- . Lo que debes hacer es irte de la clase F. Es la penúltima, y eso no es bueno. ¿Tenías buenas notas en tu anterior colegio?

-Sí, más o menos.
-Así puedes estudiar y mantener a TOM .Will comenzó a reír al decir esto.

Bill sonrió, siguiéndole la corriente.

-Muy gracioso, papá -dijo Tom- . Yo voy a ganar muucho dinero, ¿sabes?

-A mí no me molestaría mantenerte -dijo Bill, con seriedad.

William lo miró sorprendido.

-Eso va encontra de mi dignidad. Yo ganare dinero propio, aunque me tenga que reventar el lomo a las 5 de la mañana. Así que no digas cosas tan humillantes.

Bill lo miró con una profunda tristeza, y siguió comiendo su cena. William se lo quedó mirando, pasmado. Había dicho aquello realmente en serio.
-Aún así, Tom, debes cobrarle la palabra después, por si las moscas.

-¡Papá! -reclamó Tom.

Bill rió, viéndolos discutir.

A las nueve de la noche, Tom se sentó en la mesa de la sala de estar a hacer deberes, y a las diez debió trasladarse a su habitación, donde encontró a Bill acostado. Al menos estaba acostado ya, eso ceraunia ayuda.

-¿Mantenerme? Maldito fanfarrón… -masculló por lo bajo.

Bill apretó los párpados, de cara a la pared.



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