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Infidelidad (Tokio Hotel) - Cap.7

Oyó unos gritos apagados que proviene del pasillo. Terminó de abrocharse las playeras y salió a ver que pasaba. Vio a su hermano medio desnudo parado al final del pasillo. Le había parecido oír la voz de Georg gritar algo acerca de una ambulancia.

La buscó desesperado, pero no la vio por ningún lado.

Su hermano se giró al presentir su presencia. Entonces se dio cuenta de lo cerca que estaba de las escaleras y un mal pensamiento cruzó por su mente dejando tras él un rastro de dolor.

Vio como negaba con la cabeza, como si no creyera lo que acaba de hacer. Vio sus labios se movían para decirle algo en un susurro casi inaudible.

-Ha sido un accidente.

Echó a correr hacia las escaleras, empujando fuertemente contra la pared a su hermano sin volverse para verle en el suelo tirado, donde gimió y rompió a llorar. Bajó las escaleras abriendo los ojos con miedo al verla tirada en el suelo hecha un ovillo. Georg estaba a su lado sin atreverse a tocarla.

-Voy a llamar a una ambulancia-le dijo más aliviado al verle.

Tom asintió con la cabeza mientras se arrodillaba en el suelo a su lado, acariciando esa mejilla por donde un hilo de sangre bajaba de una pequeña herida que tiene en su frente.

La ambulancia llegó a los 5 minutos, y con ella la policía, que hablaron con Georg al ver que con él no lo podían hacer. Escuchó de lejos su conversación, oyendo como un agente decía que subiría a hablar con su hermano en vista de que Georg le había señalado como el culpable del accidente.

No miró hacia donde estaba él, sabía que le dejó tirado en el suelo, ni siquiera le importaba ya si le hizo daño o si estaba observando impotente como él a los enfermeros que estabilizaban a su novia antes de tumbarla en la camilla.

No se dio cuenta de que estaba llorando hasta que le cayó una lágrima, que dejó resbalar por su mejilla hasta que cayó al suelo demasiado deprisa.

Cuando por fin la pudieron mover sin riesgo, la echaron en la camilla y se movieron con rapidez, saliendo por la puerta gritando a la gente que se había congregado en la calle que se apartase. Echó a correr tras ellos, dispuesto a permanecer a su lado por si ocurría lo que más temía, estar con ella y sujetarle la mano para darle consuelo.

Antes de que llegase a subir a la ambulancia, sintió que le cogían del brazo y se volvió para ver a su hermano, que le miraba con el miedo reflejado en sus pequeños ojos.

-Tom…tienes que creerme….

Le miró sin decir nada, solo sintiendo repulsión a su contacto. Cogió la mano que tenía en su brazo y la apartó de su cuerpo. No quería que le volviera a tocar nunca más, porque solo conseguiría hacerle daño, más del que ya le había hecho.

Entró en la ambulancia que estaba apunto de marcharse sin él. Por el camino hacia el hospital se puso a rezar sin darse cuenta. Pidió por la vida de ese niño con el que ya soñaba con tener en brazos…


Llegaron al hospital y allí le separaron de ella. Se quedó en la sala de espera sin saber que hacer. Sabía que tenía que llamar a su madre y darle la mala noticia, decirle que ya no iba a ser abuela. Sabía que tras una caída como esa era imposible que el bebé hubiera sobrevivido.

Simone y Gordon se presentaron de inmediato y abrazaron a su hijo llorando. El médico salió en esos momentos y les dio la triste noticia. Tom rompió a llorar mientras su madre le abrazaba con más fuerza. Pasados unos minutos, el médico le dejó entrar a verla. Le pidió que fuera breve, que estaba en estado de shock.

Tom entró y la vio echada en la cama. Se había roto un brazo y lo llevaba escayolado cruzado sobre el pecho. Su cara reflejaba un gran dolor, y sabía que no era por el brazo, que ese no es nada comparado con la gran perdida que había sufrido.

La vio girar la cabeza con los ojos llenos de lágrimas y corrió a su lado a abrazarla, a llorar con ella por lo que le habían arrebatado. Solo se abrazaron, no encontraban las palabras que les de consolasen en esos duros momentos.

Pasados los 10 minutos, el médico le echó de la habitación para que la dejase descansar. La besó en los labios y se despidió de ella hasta la tarde.

Salió de la habitación sin ver como el gesto de dolor que le recorría la cara se transformaba en una triunfal sonrisa, que fue borrada de golpe cuando el médico la abofeteó con todas sus fuerzas.

-¡Estúpida! Casi nos pillan por tu culpa-le gritó furioso.

-Vi el momento adecuado de actuar y lo aproveché-se defendió enfada.

-Era demasiado pronto, y yo estaba a punto de salir. Si te llega a atender otro médico descubriría que nunca has estado embarazada, que eres una farsante que va tras su dinero.

-Y lo conseguiré. Le he apartado de la persona que más me podía hacer daño. Lo podré manipular mejor a él y a su familia sin que la presencia de Bill lo estropee todo. Cruza los dedos y en una semanas seremos ricos.

El médico se acercó a ella y la besó con pasión en los labios.

-No sé como no te maté cuando me dijiste que te habías acostado con otro.

-Porque soy muy lista y encontré una salida a todos nuestros problemas-contestó riendo.



Simone abrazó a su hijo en cuanto llegó a la sala de espera. Se sentaron en una silla y le miró esperando sus noticias.

-Está destrozada por la pérdida. El médico ha dicho que tiene que descansar-les explicó Tom frotándose al frente.

-Y tú también. Está en buenas manos, y aquí no hacemos nada. Volvamos al apartamento para que descanses un poco, te sentará bien que te dé un poco el aire.

Tom se dejó llevar. Entre su madre y su padrastro le metieron en el coche y se pusieron en marcha hacia el lugar en el que perdió su felicidad.


Nada más llegar, se encontraron con Georg y Gustav en la cocina, que les estaban preparando algo ligero para almorzar. Se sentaron todos y comenzaron a comer en silencio, sin levantar la mirada de sus platos. El silencio se rompió cuando Gustav decidió contarles la visita de David.

-Hemos visto a Bill-dijo con miedo.

El gesto de Tom pasó de la tristeza al dolor. Simone lo vio y puso su mano encima de la suya.

-David le pagó la fianza y ha quedado a su cargo. Está en su apartamento.

-Me siento mal por no haberlo hecho yo misma-dijo Simone.

-Estabas conmigo, yo te necesitaba más que él-le reprochó Tom.

-Pero él también es mi hijo….

-Y yo acabo de perder al mío-dijo Tom con los ojos llenos de lágrimas.

Simone le abrazó y le besó en la frente. Estaba dividida entre sus dos hijos por una vez. Siempre había sido Bill su favorito, no lo podía negar, pero tras lo que había hecho todo su amor estaba destinado en ese momento para su hijo mayor.

Tras la larga y otra vez silenciosa comida, Tom decidió volver al hospital. Simone y Gordon vieron que quería estar a solas y decidieron quedarse en el apartamento a descansar. Subieron a la habitación de Bill y Simone vio con tristeza su armario abierto y los cajones de la cómoda, como si hubiera hecho una maleta con prisas, como si se hubiera escapado de casa para no volver a ella jamás.

Gordon la abrazó y se sentó con ella en la cama.

-Tal vez debería llamarle, debe sentirse muy mal por todo lo ocurrido. No hemos oído su versión del accidente.

Gordon asintió y Simone cogió el móvil para marcar el de su hijo. Pero tras escuchar solo el silencio de la línea muerta, lo colgó y suspira resignada. 

-Necesita tiempo-dijo dolida.



Esperó a que le dejasen entrar en la habitación. En sus manos apretaba las dos rosas que le compró en la tienda de regalos del hospital. Sabía que no era nada, pero lo suficiente para demostrarle que la quería y deseaba ver una tímida sonrisa en sus labios. Sabía que en esos momentos pedía mucho, pero ya no había marcha atrás. Ahora solo quedaba mirar hacia el futuro.

Cuando le dejaron pasar, siguió a la enfermera hasta la habitación y entró en ella cerrando la puerta tras de sí. La encontró recostada en las almohadas, con el brazo vendado sobre una de ellas hojeando una revista concentrada.

-Hola-saludó para hacerse notar.

Levantó la mirada tirando la revista al mismo tiempo, poniendo en su cara un gesto de dolor que nada tenía que ver con el que tenía antes.

-Tom…has venido. Pensaba que no te iba a volver a ver-le dijo estirando una mano hacia él.

Tom se apresuró a cogerla con la suya y le enseñó las rosas que le había traído, obteniendo a cambio esa sonrisa que deseaba.

-¿Por qué lo pensabas? Ahora no ye puedo dejar sola. Lo has pasado muy mal, y estás convaleciente.

-De eso te quería hablar. Ha estado aquí la policía, para que le contar lo ocurrido. Lo siento mucho, sé que es tu hermano y también sé lo mucho que le quieres, pero está mal. Desde el día que entré en tu vida solo me ha mostrado el odio que siente hacia mí, hasta que se cansó de mí y mira lo que ha pasado.

-Bill no lo ha haría a posta, ha sido un accidente…

-Sé que lo defiendes, no te culpo por ello. Pero mi sufrimiento debería estar primero. He perdido un hijo, eso te marca para toda la vida, más si es su propio tío quien lo ha ocasionado.

Tom la miró preocupado. Sus palabras llevaban algo de razón. Desde que dejó a Bill, todo había ido mal entre ellos. Sabía que su novia le caía mal, pero hasta el extremo de hacerla daño a ella y a su hijo de paso…

-Sé que tienes dudas, es normal. Pero has de saber que tu hermano está muy mal, necesita ayuda y él solo no la va a buscar-continuó diciendo para convencerle.

-¿De qué hablas?

-La policía me ha dado dos soluciones posibles-le mintió-Puedo llevarle a juicio si se niega estar en una clínica en donde le ayudarán a superar ese odio que siente hacia mí.

-¿Sabes lo que dices? Eso arruinará su vida, por no hablar de su carrera.

-También le ayudará. Piensa que si se libra de esto puede volver a hacer daño a más gente. Está muy mal, entiéndelo de una vez.

-Eso es verdad, pero Bill nunca aceptará ir por su propio pie. Jura que no te tocó….

-¿Qué va a decir? Está asustado y en su mente nada ha pasado. Lo mejor es llevarle a juicio, que le obliguen a ir, solo será como mucho un mes o dos, nadie se enterará y luego podrá hacer su vida normal. No como yo, que ya no la recuperaré.

Tom la abrazó al ver que una lágrima bajaba con esfuerzo por su mejilla. Se sentó en la cama y la acunó en sus brazos mientras le besaba el pelo.

-Encima tengo mal el brazo-sollozó falsamente-Me duele mucho, casi no lo puedo mover y puede que me quede mal con el tiempo. Ni podré trabajar tras esto, y mi familia….bueno, nunca me he llevado bien con ella. Estoy sola en el mundo, sin trabajo, sin dinero…

-No te preocupes por eso. Yo te ayudaré en lo que sea. Solo dime lo que necesitas, yo te lo conseguiré.

-Eres muy bueno conmigo, y mira lo mal que me porto yo, llevando a juicio a tu hermano-le dijo con voz lastimera.

-Lo hacemos por su bien. Tú no eres mala, eres una víctima inocente.

Se separó de ella y tomando su barbilla con una mano se la levantó y dejó en sus labios un breve beso para convencerla.

Al ver que su llanto remitía y le miraba sonriendo, le besó en la frente y se disculpó diciendo que iba a por un café. Salió de la habitación y se dirigió al baño. Necesitaba llamar a su hermano y explicarle en persona todo lo que iba a pasarle, tratar de convencerle de que lo hiciera voluntariamente, que evitase a toda costa ir a juicio, en donde le harían mucho daño y las cosas podrían torcerse. 

Entró en el baño mientras sacaba el móvil y marcó el número de su hermano. Pero tras 6 toques y ver que no lo cogía decidió colgar. Lo más seguro es que hubiera visto que era él y no quería hablar. Sabía que está con David, así que marcó su número rezando para que le dejase hablar con su hermano.

-David, soy Tom-saludó nada más descolgar.

-¡Tom! ¿Qué tal estás?-preguntó David preocupado.

-Bueno, voy tirando. Verás, necesito hablar con Bill, pero no me coge el móvil, ¿crees que podrías decirle que se ponga? Es muy importante.

-Está descansando, no se encuentra muy bien, ¿quieres que le de yo algún recado?

Tom se mordió los labios. Prefería que escuchara las noticias de sus labios, pero en vista de que no había otra salida, decidió contárselo a David.

-La policía ha estado en el hospital, hablando con ella. Les ha tenido que contar lo sucedido… 

-…l jura que no la ha tocado, y yo le creo, no sé como puedes dudar de su palabra-dijo David furioso

-Y yo no sé como no puedes ver que Bill está muy mal-dijo Tom enfadándose también-Necesita ayuda, y si no la quiere por las buenas….me temo que habrá un juicio.

-Por el amor de Dios, ¡es tu hermano! No le puedes hacer eso. Esa chica te ha cegado, desde que apareció no ha dado más que problemas. Primero discutís por ella y ahora mira lo que ha pasado. Puede que tú le des la espalda, pero yo no pienso hacerlo.

Se quedó mudo al oír el clic que señalaba que le había colgado. Miró el móvil que estaba silencioso en su mano. No sabía a cuento de que había venido esa reacción de David, además que pensara que le había dado la espalda a su hermano, cuando era todo lo contrario.

Se preocupaba por él, nunca dejó de hacerlo, ni siquiera cuando sus vidas tomaron caminos diferentes. Todo esto lo hacía por su bien, por lo mucho que le quiso…

…y porque seguía amándolo con todo su roto corazón.

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