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Infidelidad (Tokio Hotel) - Cap.2

-¿No crees que ya has bebido bastante?-preguntó Gustav.

Tom siguió con el vaso en sus labios, apurando su bebida como si no le hubiera escuchado.

¿Que si ya había bebido bastante? No lo creía, porque todavía flota por su mente la imagen de su hermano devorando a esa chica en mitad del escenario. Bebería todo el alcohol que aceptase su cuerpo hasta lograr echar a su hermano de su mente, haría todo lo que crea necesario para logar expulsarle de su corazón.

-No lo creo-respondió tras dejar el vaso en la barra y pedirse otra bebida.

-Contrólate un poco, siempre que no está tu hermano para vigilarte haces muchas estupideces-comentó Gustav.

-Me controlo perfectamente. Y mi hermano no tiene porque vigilarme, era yo quien lo hacía, pero eso ya se acabó. Que haga lo que quiera con su vida, yo haré lo mismo con la mía-murmuró Tom.

Cogió su bebida y se alejó de la barra para no escuchar los consejos de Gustav. Se paseó por la pista de baile mirando el panorama, en busca de una presa. El imaginar a su hermano con una chica además de hacerle partirse de risa le había hecho recordar que hacía mucho que no estaba con una, y esa noche su entrepierna gritaba por meterse por otro lugar.

Miró a las chicas, que en cuanto le vieron dejaron de bailar, le dirigieron miradas y unas sonrisas aparecieron en sus labios. …l las sonrió también y continuó con su búsqueda.

Entonces la vió, o más bien la volvió a ver. Allí, en medio de la pista y bailando solo para él se encontraba esa chica que fue tan descarada como para besar a su hermano delante de sus ojos. Sintió mucho odio al verla, pero entonces una punzada en su entrepierna le hizo sonreír.

¿Por qué no? Su hermano solo la besó, pero él entraría en ella solo para darle una lección, para que se sintiera tan mal como se sintió él.

Se acercó a ella mientras se terminaba la bebida de un trago. Dejó el vaso en el primer lugar que vio libre viendo que ella ya se había fijado en él, avanzó entre la gente y la recibió con los brazos abiertos. Se apoderó de su cintura y comenzaron a bailar muy pegados.

La chica le sonrió muy satisfecha y se aferró a su cuello con ambas manos.

-Sabía que esta noche iba a tener mucha suerte. Primero me elige tu hermano y ahora tú-le dijo muy cerca del oído.

-Bueno, él solo te dio un beso-murmuró Tom alzando una ceja.

-¿Y tú que me vas a dar?-preguntó la chica sonriendo de manera pícara.

-Yo te daré toda la noche-susrró Tom a su vez.

Se apoderó de sus labios y la besó con violencia. Subió la mano y tiró de su negra cabellera para que separa más los labios y dejase entrar a su lengua.



-¿No es esa….?-preguntó Georg en voz alta.

-Si-contestó Gustav sin dejarle terminar la pregunta.

-¿Y se están…?

-¡Besando!

Los dos se miraron para confirmar sus sospechas. Les esperaba un viaje muy entretenido, al día siguiente salían de gira hacia otra ciudad y el ver a los dos hermanos en un espacio tan reducido y en esas circunstancias haría que saltasen chispas al mínimo roce.

-En cuanto se entere Bill estallará la tormenta-comentó Gustav.

-¿Qué estará haciendo ahora?-preguntó Georg viendo como Tom salía del bar con la chica colgada del brazo.




Mientras su hermano se diviertía de lo lindo con la chica en cuestión, Bill se encontraba metido en la cama tapado hasta la cabeza. En cuanto llegó al hotel se dio una larga ducha mientras rompía a llorar desconsoladamente. Solo salió de ella cuando el agua caliente dejó de serla y la frialdad se extendió por su cuerpo como una sombra. Se envolvió en una toalla y tras limpiar el vaho del espejo se miró en el.

Le quedaban restos de maquillaje que por las lágrimas y el agua se le había corrido. Su cara estaba llena de lágrimas negras, como negro era su corazón en esos momentos. Se desmaquilló con furia sin mirarse en el espejo.

Con que le molestaba que lo hiciera en su presencia. Después de 4 meses ahora le salía con esa. A él le molestaban sus ronquidos, pero nunca le dijo nada. Porque estaba enamorado de él, porque eran cosas que tenían que soportar en el amor.

Pero eso ya se acabó y ahora podía decirle a la cara todas las cosas que le molestaban y que por amor nunca le contó. Como que se colara todas las noches en su cama para no dejarle dormir, o le despertara todas las mañanas con un beso en los labios hasta que conseguía que abriera los ojos…

Se maldijo por pensar en eso ahora. Eso fue en el pasado, ahora está en el presente. Antes le quería con todo su corazón, ahora le odiaba con toda su alma.

Suspiró en la cama y se dio la vuelta sin destaparse la cabeza. No quería ver la soledad de la habitación en la que en esos momentos se encontraba. Cerró los ojos con fuerza escuchando el silencio que rodeaba su solitario cuerpo. Se rodeó el cuerpo con los brazos para sentir el abrazo que tanto necesitaba en esos momentos. Sintió una punzada de dolor, pero a la vez de pasión.

A esas horas tendría que estar pasándoselo muy bien, junto a su hermano. Apretó los ojos y deslizó una mano hacia abajo, pero cuando los dedos acariciaron su miembro abrió los ojos y subió otra vez la mano. No iba a caer tan bajo, le parecía patético masturbarse solo porque se encontraba hambriento.

Oyó un portazo en la habitación de al lado, señal de que su hermano había regresado. Siempre que se hospedaban en un hotel pedían habitaciones juntas. Una cosa que no volverían a hacer, porque ya no era necesario estar tan juntos por si alguien les pillaba por el pasillo en mitad de una noche de pasión.

Suspiró con los ojos cerrados. Al menos ya no se encontraba tan solo en su soledad. Seguro que su hermano había vuelto antes porque se sentía igual de mal que él, y no podía estar en una fiesta sin él a su lado. Estaría arrepentido de sus palabras y por eso había vuelto, pero como era muy cabezota no iría a pedirle perdón hasta el día siguiente. 

Tal vez el pasar una noche a solas valiera para que se diera cuenta de lo que había estado a punto de perder, y luego se arrastraría a pedirle perdón. Sonrió al ver esa imagen en su mente. …l de pies y su hermano arrodillado en el suelo besándole la mano y diciéndole “lo siento” con los ojos llorosos.

Se acordó de que esa noche tocaba en la habitación de su hermano. Tal vez si fuera….

Pero entonces sería como si fuera él el que se arrastrara.

-¡Qué complicado es el amor!-gritó contra sus manos.

Se destapó y se levantó de la cama. Iría a beber un poco de agua y a recapacitar sobre lo que realmente quería hacer con su vida. No volver a dirigirle la palabra a su hermano, o tragarse su orgullo y correr a su lado.

Estaba a punto de entrar en el baño cuando un golpe dado en la pared le hizo detenerse. Había sonado como si el cabecero de una cama chocara contra la pared.

Se acercó lentamente y apoyó una mano en la pared como si sintiera lo que pasa a través de ella. Cerró los ojos para concentrarse y de repente cayó al suelo con el corazón encogido por el dolor.

Había oído un gran gemido, que había atravesado la pared e impactado contra sus oídos. Sabía que no había salido de los labios de su hermano, conocía perfectamente sus gemidos, los tenía grabados en su cerebro como si lo hubieran hecho con un hierro al rojo vivo.

Ese gemido lo había escuchado con mucha claridad esa misma noche sobre el escenario, cuando esa golfa se abalanzó sobre sus labios y le tocó el culo.

Ahora ella estaba al otro lado de la pared, en la habitación de su hermano con el entre sus brazos, o mejor dicho entre sus piernas... 




Tom abrió la puerta de su habitación como pudo sin soltar a esa chica que parecía que se había pegado a sus labios. Su lengua le llenaba la boca por completo y le impidía respirar. Gimió contra su boca mientras caminaba por la habitación en dirección a la cama.

Pasó cerca del interruptor de la luz y la apagó de un manotazo. Solo entonces la chica sacó su lengua y le dejó respirar bien hondo.

-Déjala encendida-le suplicó con voz melosa-Quiero ver tu cara de satisfacción cuando te corras dentro de mí.

-Mejor apagada, así nos concentraremos más en las sensaciones-le puso como patética excusa.

…l solo quería tirársela, no verle la cara cuando sintiera la pasión que él no iba a sentir. Solo se acostaba con ella por despecho, para hacer sufrir a su hermano.

Llegaron a la cama y la arrojó contra ella con violencia, haciendo que un gemido escapase de sus labios y que le cabecero de la cama golpease la pared.

-¿Es esto lo que quieres? ¿Qué sea algo salvaje?-preguntó la chica sonriéndole.

Tom no le contestó. Se tumbó encima de ella y comenzó a meterle la mano por la minifalda, llegando hasta su tanga y tirando de él hacia abajo.

La chica rió en voz alta, levantó los brazos y se sacó el top ajustado que llevaba, dejando sus pechos al aire que se pusieron duros al contacto con la lengua de Tom, quien se apoderó de sus pezones y comenzó a succionar con violencia.

Bajó las manos y le quita la gorra. Deshizo su coleta y extiende sus rastas por encima de ella. Cerró los ojos y gimió cada vez más alto. La lengua de Tom le hacía algo daño pero no dijo nada, pues sus dedos estaban dentro de ella y eso compensaba su sufrimiento.

Bajó una mano y la metió por su pantalón. Se apoderó de su miembro y comenzó a frotarlo hasta que se puso muy duro en sus manos.

-¡Que rapidez! –exclamó al ver que enseguida estaba preparado.

Tom sonrió y dejando sus pechos se levantó un poco y se quitó la camiseta. Se deshizo de los pantalones y de los boxer y volvió a tumbarse encima de ella. Tiró de la falda pero no consiguió quitársela, asi que se la levantó hasta la cintura y le rasgó el tanga.

-¡Cuidado! Que es de los caros-protestó la chica al sentirlo roto.

-Prometo comprarte los que quieras-mumuró Tom lamiendo su cuello.

Puso allí sus labios y comenzó a besarla con violencia, llegando incluso a morderla y a hacer que soltase pequeños gritos de placer. Comenzó a frotar su erección contra su cadera y a girar su cuerpo con una mano.

-¿Qué haces?-preguntó la chica entre risas.

Tom levantó la cabeza y se dio cuenta de su error. Pensaba que estaba con otra persona con la que siempre lo hacían así, con él detrás de su espalda.

-Me parece que te equivocas de entrada-dijo la chica volviendose a tumbarse de espalda-¿Eres de los que les gusta por detrás?

-¡Claro que no!-contestó Tom enfadado-Solo me he dejado llevar.

Gruñó y tomando sus caderas con violencia la atrajo más hacia él. ¡Que si le gustaba hacerlo por detrás! Nada de eso, ¡le encantaba!

Sintió como sus piernas se separaban cada vez más invitándole a entrar, como las levantaba y le rodeaba la cintura con ellas para que no se alejase mucho de su lado.

Apoyó la cabeza en su cuello otra vez y comenzó a acercar su erección a su entrada, pero no se decidía a entrar en ella. Había pasado mucho tiempo desde la última vez, habían pasado muchas cosas. Se había enamorado de su propio hermano, había estado dentro de él y le había gustado.

-¿Qué?-le preguntó la chica impaciente.

Estaba a punto de decirle que no podía, que estaba cometiendo un error cuando ella le tomó la cara en sus manos y le besó con pasión en los labios. Ese beso. Igual al que le dio a su hermano...

Era lo que necesitaba para decidirse. Eso y todo el alcohol que había tomado esa noche que hacía que se le nublase la mente. La cogió con violencia de las caderas de nuevo y entró en ella con fuerza, arrancando un grito muy alto de sus labios. La embistió con furia sin dejar de besarla, sin abrir los ojos para ver la oscuridad que los rodeaba. 

No quería hacerlo, tenía miedo de ver la cara de su hermano si los llegaba a abrir. Todavía rondaba por su mente, imágenes de los dos flotaban en su imaginación. Besándose con pasión, llegando al orgasmo juntos los dos...

Aceleró las embestidas para hacer que se fueran los recuerdos. Eran amargos y él ahora necesitaba algo dulce en su vida. Como lo que tenía entre sus brazos. Una dulce chica que le susurraba al oído que no parase, que llegase más adentro.

Estaba a punto de correrse cuando ella separó los labios y gritó a pleno pulmón.

-¡TE AMO!

Se derramó en ella mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas. Esas palabras fueron las últimas que le dijo su hermano antes de la pelea. A partir de entonces solo se dijeron barbaridades.

Jadeó contra su pecho, sollozó en silencio. Salió de ella y se tumbó dándole la espalda para que no viera sus lágrimas negras, tan negras como lo era entonces su alma. Había traicionado a su propio hermano, a su alma gemela.

La chica se apoyó en su espalda y le besó el cuello.

-Lo has hecho mejor que tu hermano. …l solo me dio la oportunidad de darle un beso, pero tu la de amarte con todo mi corazón-suspiró contra su piel.

-No me amas, solo me deseas. Y ya me has tenido, ahora vete y no vuelvas-contestó Tom sacudiendo el hombro para que dejase de tocarle.

La chica se levantó ofendida. Recogió el resto de su ropa y se vistió deprisa. Salió de la habitación sin emitir un sollozo.



Al otro lado de la pared Bill dejó de contener la respiración. Se encontraba tumbado en el suelo. Lo había escuchado todo. Los gemidos de su hermano, los gritos de la chica, su corazón roto en pedazos.

Jadeó contra su mano. Se la apretó fuertemente contra los labios para no dejar salir sus gritos de dolor. Las lágrimas hacían que la piel le ardiera bajo su contacto. Le caían por las mejillas hasta su cuello, haciendo que no pudiera respirar ni hablar. 

Quería gritar bien fuerte por lo que había perdido. Gritar tan alto como lo hizo la chica cuando todo terminó. Cuando su hermano estalló en ella, cuando rompió su vida en mil pedazos.

Se encogió en el suelo y comenzó a sollozar hasta que se fue quedando poco a poco dormido. Solo durmió, ya no soñaría. Porque su sueño se había acabado, porque ahora estaba en una pesadilla de la que nunca despertaría...

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