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Infidelidad (Tokio Hotel) - Cap.1

Una larga prueba de sonido hacía que más de uno desease estar en otro sitio en esos instantes, sobre todo para no tener que ver la cara de David cada vez que algo salía mal.

-Tu guitarra no está afinada-le dijo a Tom

“¿Y tú que coños sabrás de guitarras?”-dijo Tom con la mirada.

Bill miró a su hermano muy divertido. Veía el odio en sus ojos cada vez que David le hacía una observación, hasta podía ver como le saltaban chispas de ellos.

Se le acercó con el micrófono en la mano y lo alejó para que su conversación no fuera oída por los demás.

-¿Qué tal esa guitarra?-le preguntó con una gran sonrisa.

Tom le miró sin decirle nada, pero sus labios se movieron y le mandó un mensaje en silencio.

“Que te den, hermanito”

-Cuando quieras, hermanito-contestó Bill riéndose.

Levantó el micrófono y le golpeó el hombro con él.

-Bill, eso no es un juguete-le gritó David desde atrás.

Ahora era el turno de Tom para burlarse de su hermano.

-Claro que es un juguete, te lo puedes meter por….

-Cierra el pico-murmuró Bill poniéndole una mano en la boca.

Tom besó esa mano antes de que la retirase por si alguien los había visto. Siempre andaban con cuidado, buscando un solitario rincón en el que dar rienda suelta a la pasión. 

Últimamente les costaba mucho encontrarlo, siempre había alguien que les interrumpían y les dejaba a medias. Pero esa noche iba a ser especial, después del concierto habría una gran fiesta y allí se lo pasarían bien. Solo bien, porque la gran fiesta vendría después, y en esa se lo iban a pasar de miedo.

-Estoy deseando que venga la noche. Hoy toca en mi habitación-dijo Tom en voz baja a su hermano.

-No sé si podré esperar hasta entonces-susurró Bill jugando con el micrófono.

Se lo estaba pasando por entre los dedos, de una manera que hacía que Tom no le quitase los ojos de encima y soltase un pequeño gemido.

-Si sigues así te tiro en mitad del escenario y el espectáculo empezará antes de tiempo-amenazó Tom dando un paso hacia él.

Pero antes de que le pudiera contestar David ya le había quitado el micrófono de las manos.

-La prueba terminó, ya podéis ir a descansar.

-¿Es una orden?-preguntó Tom con una sonrisa.

Bill ahogó una carcajada y se apresuró a abandonar el escenario antes de que esa amenaza se cumpliera delante de David.


Subieron al coche que les llevaría al hotel y se sentaron detrás dejando a Georg y a Gustav en los asientos del medio.

-¿Nerviosos por la fiesta de esta noche?-les preguntó Georg girándose.

-No es mi primera fiesta-contestó Tom mirando a su hermano de reojo.

Bill le dio un codazo para que se cortase, pero no pudo evitar sonreír.


Llegaron al hotel y entraron cada uno en su habitación. Tenían tres horas para descansar y comenzar a prepararse para el concierto.

Bill se metió enseguida en la ducha, para él era poco tiempo y tenía que comenzar a arreglar su pelo enseguida. Terminó de ducharse y salió del baño cuando alguien llamaba a su puerta.

-¿Quién es?-preguntó asegurando la toalla a su cintura.

-Servicio de habitaciones-le respondió una voz.

-No he pedido nada-contestó abriendo la puerta.

-Es que yo no estoy en el menú-susurró Tom entrando en la habitación.

Cerró la puerta con una patada y se apoderó de los labios de su hermano. Entró en su boca con violencia y con una mano dejó caer la toalla de su cadera. Se apoderó de su miembro y comenzó a rozárselo con los dedos sin dejar de frotarse contra su lengua.

Bill gimió en su boca, quería pedirle que parase, que se tenía que arreglar y que no había tiempo para eso, pero todo intento de hacer que se detuviera murió cuando esa mano dejó su miembro y coló un dedo dentro de él.

-Tom……-gimió desesperado.

-Shhh…. Tenemos poco tiempo.

Le hizo caminar hasta la cama, en donde le tiró boca abajo. Se tumbó encima de él y se desabrochó los pantalones con una mano mientras que con la otra seguía con el trabajo de preparar a su hermano.

Bill apretó la cara contra el colchón, se retorció debajo de él por su lentitud. Antes no quería hacerlo, y en esos momentos no quería que se detuviera...

-¿Y tú como andas?-preguntó entre jadeos.

-Ya estaba listo desde que dejé el ascensor-contestó Tom frotando su erección contra su cadera.

-Entonces, ¿a qué esperas?-susurró Bill resoplando.

Tom rió y levantando sus caderas fue entrando poco a poco en su hermano. Al principio le costó, pero una vez que llegó hasta el final y salió, las embestidas cobraron velocidad.

Entró en su cuerpo una y otra vez haciéndole soltar grandes gemidos de placer, que ahogase los gritos contra el colchón y que se aferrase a la colcha con desesperación.

Sintió que está a punto de derramarse, entonces se detuvo y se acercó a su oído.

-Dímelo-susurró Tom con esfuerzo.

Pero de los labios de Bill no salían más que gemidos.

-Dilo o me salgo y no vuelvo a entrar-le amenazó saliendo casi del todo de su interior.

-¡TE AMO!-gimió Bill en voz alta.

Tom sonrió y entró otra vez, le dio dos fuertes embestidas y se derramó en su interior con un gran grito de satisfacción.

Se dejó caer sobre su espalda intentando recuperar la respiración. Echaba su aliento en el cuello de su hermano y le dejó un húmedo beso cuando se hubo repuesto. Salió de su interior y le hizo girar para verle la cara.

-¿Y yo qué?-preguntó Bill quitándose el pelo de la cara.

Tom sonrió y levantándose con esfuerzo se arrastró por su cuerpo. Se echó entre sus piernas y besó ese miembro que se había quedado insatisfecho.

Bill cerró los ojos cuando sintió como su lengua se lo recorría dándole grandes lametazos, hasta que soltó un suspiro cuando sus labios se cerraron en torno a él. Comenzó a succionarle deprisa, acariciándole la parte interna de los muslos con una mano y con la otra entrando en él otra vez.

Bajó las manos y tiró de sus rastas desesperado. Quería que terminase con esa dulce tortura, que le hiciera sentirse flotar en el aire cuando el orgasmo le taladrase la piel.

Estaba a punto de suceder, sentía escalofríos que le recorrían el cuerpo y a su hermano separando los labios para terminar con la mano el trabajo. Se apoderó de los suyos y le hizo gritar en ellos cuando estalló entre sus dedos.

-¿Mejor?-preguntó Tom entre jadeos.

Solo levantó el pulgar para indicarle que todo iba bien antes de que sus ojos se cerrasen.

-Descansa, te lo has merecido-susurró Tom besándole en la mejilla.

Se levantó y tras subirse los pantalones le cubrió con la toalla viendo como se encogía y se iba quedando poco a poco dormido.



-Bill, nos vamos en 5 minutos-llamó David golpeando su puerta.

Bill no le contestó. Estaba muy ocupado alisando su pelo. Por culpa de su hermano se quedó dormido y despertó hacía un rato. Eso si, con una amplia sonrisa en los labios…

Cuando creyó que ya estaba listo, salió de la habitación con su bolsa colgada del hombro y entró en el ascensor con los demás. Se miró en el espejo y sacando un pintalabios de la bolsa se retocó los labios.

-¿Tienes que hacer eso aquí?-preguntó Tom en voz baja.

-¿Te molesta?-preguntó Bill mirándole por el espejo.

Tom no contestó hasta que las puertas se abrieron y se quedaron atrás solos.

-Sabes que no me importa que te maquilles, pero refiero que no lo hagas delante de mí, me haces sentir incómodo-murmuró.

Le iba a contestar cuando David tiró de ellos.

-A este paso el concierto va a empezar sin vosotros.



Subieron al coche que les llevaría a la sala en donde tendría lugar el concierto. Se sentaron juntos pero no se dirigieron la palabra, ni siquiera la mirada.

Llegan al backstage y allí se relajaron un poco ensayando antes de salir. Tom cogió su guitarra y tocó una canción que Bill no tardó en cantar. Se miraron y sonrieron, así de esa manera hicieron las paces por esa pequeña pelea que habían tenido.

-Diez minutos y empieza el espectáculo-avisó David frotándose las manos.

Se levantaron y tras comprobar que tenían todo se dirigieron al escenario por un oscuro pasillo. 

Se pararon hasta que les dieron la señal para salir a actuar. Tom se acercó a su hermano y aprovechando la mala iluminación del local y que nadie les estaba mirando le dejó un húmedo beso en el cuello.

-Lo siento-susurró a su oído.

-Yo también-murmuró Bill rozándole la mejilla con un dedo.

Se separaron y en 1 minuto estaban actuando ante miles de fans que gritaban enloquecidas. Todas gritaron al ver salir a Bill, cada palabra que salía de sus labios era oída por cientos de corazones que estaban a punto de dejar de latir. Si una palabra causaba ese efecto, ¡lo que pasaría si recibieran un beso!

Tras casi dos horas de concierto llegó el momento de tocar la última canción, y como iba siendo una costumbre Bill subiría a una chica al escenario para que la cantase con él, para que tuviera su minuto de gloria a su lado.

Escogió una de la primera fila sin fijarse demasiado, pues para él todas eran iguales, no había ninguna que fuera lo bastante guapa para llamarle la atención, pues la única persona que hacía que se le cortase la respiración se encontraba a su derecha en el escenario, tocando su guitarra sin quitarle los ojos de encima.

La chica gritó y lloró al ser elegida. Fue ayudada a subir al escenario y Bill la recibió con un abrazo. Le preguntó su nombre y tras saludarla con un beso en la mejilla comenzaron a tocar y a cantar. Sonrió al ver como se aferraba a su cuerpo, como la voz no le salía de la emoción.

Pero dejó de sonreír cuando sintió que la mano que tenía en su espalda bajaba más y le acariciaba con descaro las nalgas. Trató de seguir cantando sin que su voz delatase cualquier signo de molestia, se movió para que subiera esa mano otra vez, pero solo consiguió un pellizco y una sonrisa pícara en los labios de la chica.

No hacía falta que girase la cabeza para ver a su hermano, sabía perfectamente que le estaba mirando, podía sentir sus ojos clavados en él, sentir la ira que desprendía su cuerpo porque alguien estaba tocando lo que era de su propiedad.

Suspiró aliviado cuando la canción llegó a su final. Dejó de cantar y esbozando una sonrisa con dificultad miró a la chica y la despidió con otro beso en la mejilla.

O esa era su intención, porque ella giró la cabeza y sus labios recibieron el tan preciado beso. Y no solo eso, pues una mano le atrajo por el cuello y consiguió meterle la lengua en su boca.

Gimió por la sorpresa y levantó las manos para separase de ella. En su ayuda acudieron los de seguridad, que con mucho trabajo lograron despegar a la chica de sus labios. La bajaron del escenario y Bill saludó a la gente avergonzado.

Salieron del escenario y con una mano se limpió los labios. Georg y Gustav le palmeaban la espalda y lanzaban silbidos, pero su hermano pasó delante de él sin decirle nada.

Sabía que estaba muy enfadado, y que en cuanto pudiera iría a su camerino a pedirle una explicación que no podría dársela, porque ni él mismo sabía como había pasado.



Estaba sentado en el camerino cuando a los 10 minutos apareció su hermano sin llamar.

-¿Puedo hablar con la estrella?-preguntó enfadado.

-Ahórrate el sarcasmo-le pidió también enfadado.

-Entonces iré directo al grano, ¿qué coño ha pasado?

-Solo estaba cantando con ella, nada más.

-¡Vamos Bill! Su mano estaba en un lugar privilegiado. Un poco más y te la tiras en el escenario.

-¡Que bruto eres! Solo ha sido un beso, que ella me ha dado, yo no hice nada.

-Solo dejar que te metiera la lengua hasta la garganta. Estaba allí, por si se te ha olvidado.

-Si, no pude dejar de sentir tus ojos fijos en mí, siempre vigilando mis pasos.

Se quedaron mirando sin saber que más decir, que más palabras podían salir de sus labios de las que luego se tuvieran que arrepentir.

-La verdad, no sé porqué me preocupo tanto por ti, si sé de sobra que eso nunca iba a ocurrir-dijo Tom sonriendo ampliamente.

-¿Qué quieres insinuar?-preguntó Bill poniéndose tenso.

-¡Vamos Bill! ¿Tú con una chica? ¡Ni sabrías por donde meterla! Pensarías que le falta algo.

-¿Cómo?-preguntó sintiendo la ira subir por su garganta.

-Es como si te convirtieras en una lesbiana, ¡dos chicas haciéndolo! Ese era mi mejor sueño antes de estar contigo.

-¿Antes?-repitió sin creérselo.

-Si, antes. No te das cuenta a lo que me has hecho renunciar. Antes yo era muy feliz, con miles de chicas con las que follar, pero un día se me ocurre hacerlo con mi hermano y mis sueños cambiaron-le escupió a la cara.

-Nadie te obligó a hacerlo, y yo también he renunciado a muchas cosas por ti, imbécil-estalló Bill sintiendo los ojos llenos de lágrimas.

-¿Ah si? Dime una, vamos-le incitó.

Pero Bill no separó los labios, ¿qué le podía decir?

-No se te ocurre nada porque no tenías nada. Estabas muy solo hasta que entre en tu vida. ¿Sabes? Creo que ya sé porque lo hice contigo-dijo Tom acercándose mucho a su oído-Porque te pareces mucho a una chica.

No tuvo tiempo de separase, así que la bofetada que le dio su hermano le dejó una buena marca en la mejilla. Caminó hacia atrás llevándose una mano al dolorido lugar.

-¿Ves? Hasta pegas como una de ellas-rió con esfuerzo.

Salió del camerino dando un fuerte portazo que hizo retumbar el edificio.

Bill se quedó jadeando en mitad del solitario camerino. La rabia teñía su cara de escarlata, las lágrimas bajaban ya por sus mejillas como si tuvieran vida propia.

“Hasta lloro como una de ellas”-pensó enfadado limpiándoselas.


No abandonó el camerino hasta comprobar que se había calmado lo suficiente, que podía hablar sin que un sollozo escapase de sus labios. 

-¡Por fin!-dijo Gustav-Te estábamos esperando, la fiesta es en media hora.

-¿Fiesta?-repitió confuso.

-Si, ¿ya no te acuerdas?

-No, es que ya no quiero ir-murmuró agachando la mirada.

No estaba para ninguna fiesta, ni esa ni que la que iba a venir a continuación. Solo quería irse a la cama a dormir, a olvidar que tenía por hermano a la persona más cruel del mundo.

-¡Vamos Bill!-le trató de animar Gustav.

-Déjalo, no insistas-dijo Tom a su espalda-Que se vaya a dormir, sin él nos lo pasaremos mejor.

Bill levantó la cabeza y salió del backstage sin mirar atrás. Se encontró con David por el camino y le pidió que le llamase un taxi.

-¿No vas a venir? Pero las fans esperan por ti-suplicó David.

-Creo que esta noche he atendido demasiado bien a mis fans. Ahora solo quiero estar una noche a solas-susurró desviando la triste mirada.

“Una o el resto de mi vida”

-¿Lo dices por ese tonto beso? No fue nada, solo publicidad para el grupo.

-No hagas que mi vida marque el éxito del grupo. Son dos cosas distintas, por un lado está el grupo y por otro mis sentimientos.

-Está bien, diré que no te encontrabas bien si preguntan por ti-dijo David resoplando.

-Haz lo que quieras-murmuró Bill cabizbajo.

Salió al parking a esperar al taxi que le llevaría lejos de allí, quería esconderse en su habitación y no salir de ella hasta que su hermano hubiera recapacitado y se arrastrase a sus pies para pedirle perdón. 

Solo entonces decidiría si le perdonaba o le seguía odiando con toda su alma como en esos momentos.

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