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Una conexión extraña- Cap.14

Durante el desayuno del día siguiente Tom le expresó a Will la decisión de volver a compartir habitación, y este pareció encantado con la noticia. Al llegar del colegio ese mismo día tenían la cama de Bill ya en la habitación de Tom. Sólo hacían falta trasladar las demás pertenencias de Bill, que habían aumentado bastante desde que se viniera a vivir con Will y Tom.
-Se te redujo el espacio de nuevo, Tom -le dijo Will a su hijo mientras Bill cambiaba de lugar sus cosas.
-No importa. Creo que así es mejor.
-Le tomaste cariño a Bill.
Tom alzó las cejas, en señal de duda.
-Más o menos.
Will alzó las cejas también. De repente apareció Bill en la sala de estar, con un peluche en la mano.
-Esto estaba en esa habitación cuando me fui allí -dijo.
-Oh, eso es de Tom -dijo Will.
Bill miró a Tom, sonriendo con picardía.
-¿Era tuyo?
-Sí, cuando era un pendejo -dijo Tom, levantándose para recibírselo a Bill. No obstante, cuando intentó tomarlo, Bill lo sacó su alcance.1
-Tom y su peluche de Oso Teddy.
-Por favor, tú también tuviste algún peluche cuando eras pequeño.
-Pero no guardé ninguno de recuerdo -dijo su hermano, entre risas.
-Pásamelo -insistió Tom, aunque sin enojarse.
Will los miraba divertido. Tom seguía a Bill de un lado a otro tratando de quitarle el peluche. Finalmente Bill se lo puso en plena cara.
-Rayos, está lleno de polvo -dijo Tom.
Se puso a toser, mientras Bill se reía de él.
El padre de ambos estaba conmovido. Tom siempre atacaba a cualquier que se riera de él, pero con Bill ni siquiera fingía enojarse. De hecho, se reía con él, lo que era más increíble. Tom quería mucho a Bill, aunque no lo reconociera, disfrutaba de su compañía, al igual que Bill de la suya.
-Ayudaré a Bill con sus cosas -dijo Tom, con el peluche de Oso Teddy en las manos.
-OK. Yo voy al supermercado -dijo su padre.
-¿No necesitas ayuda? -preguntó Bill.
-No te preocupes.
-Pero es la compra de la semana. Aunque seas profesor de Educación Física no puedes con todo.
-OK. Ven conmigo.
-Yo voy también -dijo Tom, siguiendo a su hermano con la mirada.
-Tú quédate ordenando las cosas de Bill.
-Pero...
-Bill no se te va a perder, Tom -dijo Will.
-Já, já, muy gracioso.
-Me dejas todo ordenado, Tom -le dijo Bill.
-No soy tu mucama.
-No, definitivamente no eres una mucama.
Tom sonrió levemente.
-Volvemos pronto -dijo su padre.
-Adiós, Tom.+
-Sí, déjenme aquí.1
La puerta se cerró tras ellos y Tom fue inmediatamente a la pieza de Bill.
Sacó todos los posters y los pegó junto a la cama en su nueva habitación. También trasladó su ropa, que era bastante, y sus cuadernos. Ya en su habitación, se puso a mirar las croqueras de su gemelo, llenas de dibujos. Mayoritariamente eran retratos, y eran impresionantes. Hubo un retrato de una viejecita que se repitió bastante, y el de una mujer, muy parecida a Bill, inmortalizada en cientos de gestos. Era su madre, la madre de ambos, dibujada múltiples veces, resaltándose su rostro. Sonreía igual que Bill, mostrando los dientes, con una ternura y sensualidad naturales.+
En la croquera con mejor aspecto encontró dibujos que Bill había hecho de... él. Hasta ahora, no tenía idea que hacía dibujos de él, y fue bastante chocante verlos. Que lo hubiese dibujado ya era increíble, pero que lo hubiese hecho varias veces ya era extraño. Y siempre lo dibujaba sonriendo.
En el último dibujo salía con los ojos cerrados, indudablemente durmiendo, pues Bill además había dibujado parte de su torso desnudo, con una maestría ingualable. Eso sólom podía significar una cosa: que lo había ido a dibujar de noche. Bill estaba definitivamente loco. Sin embargo, le causó gracia. Tal vez estuviese explorando el parecido entre ambos, que por años no había podido explorar.+
Bill y Will llegaron dos horas después. Venían bastante cargados. Bill traía fácilmente 6 bolsas de mercadería liviana y Will las 4 restantes con mercadería más pesada.
-¿Trajiste sopa instantánea? -preguntó Tom a su padre.
-Sí, traje unas cuantas para ti, y comida vegetariana para Bill. Tu dieta es un poco cara -dijo, dirigiéndose a su hijo menor- , pero vale la pena.1
Las charlas se alargaron durante la noche. Y eso les valió empezar a tener problemas de sueño. Hasta sus compañeros de curso empezaron a notarlo.
-¿Mucho playstation? -preguntó Josh.
-No, es que Bill se pone  hablar como loco unos temas interesantísimos y no puedo dormirme... -dijo, con ironía.
-No es verdad. Eres tú el que se pone a hablar -lo acusó Bill, golpeándole la cabeza
-Hey, voy a denunciarte por maltrato familiar.
-... se pone a hablar de Jeanette, de Francesca, de Deloris, y blah, blah, blah...
-No es verdad. Sólo he hablado de Jeanette. Oh, esa chica era fantástica...+
A Bill le siguió parecendo lamentable que no hubiese estado sobrio al acostarse con esas muchachas. Era algo muy extraño y penoso.
-Con la próxima chica estaré completamente sobrio, te lo juro -le dijo Tom un día en que Bill tocó el tema de nuevo.
-Pues lo constataré, Tom. No puede ser que siempre estés borracho cuando...
Las Navidades fueron muy buenas. Will invitó a casa a sus padres, y a un hermano. No serían muchas personas, pero los abuelos paternos tuvieron la oportunidad de conocer a Bill.
-¿Y esas pintas? ¿Por qué te pintas los ojos? -preguntó la abuela luego de saludar a Bill.
Bill evitó responder, y sonrió forzadamente.
-Te ves bien, te ves bien lla arregló la viejecita, apretando la mejilla de Bill con demasiada fuerza.
-Ouch... -dijo poco después, cuando se hubo librado de sus bruscos mimos.
-"Te ves bien, te ves bien" -dijo Tom, a su lado, imitando a la abuela, y apretándole ambas mejillas.3
-Ay, Tom, eres un bruto...
El árbol había sido armado por el gemelo más joven, quien se ocupada de la mayoría de las cosas de la casa. Ahora la casa estaba limpia y ordenada gracias a él, y los abuelos y el tío de los gemelos pudieron notarlo..
-Así que tú eres Bill -le dijo el tío Alex, cuando estaba cenando en la noche.
-Sí.
-Will me ha contado de ti por chat. Gracias por hacerlo comer algo decente.
-De nada -dijo Bill, sonrojándose, mientras Will fuliminaba a su hermano con la mirada.+
Tom sonrió junto con él.
El tío Alex era muy parecido a Will físicamente, pero era mucho más extrovertido, como Tom.
Los regalos fueron amontonándose poco a poco bajo el árbol de Navidad, y a las doce y un minuto se desearon Feliz Navidad entre todos, ya repletos con la cena que había preparado Bill.
En ese punto, Bill se puso taciturno. Empezaba a abrir los regalos, y el chico se daba cuenta de que no había recibido un abrazo de mamá. Siempre habían pasado la Navidad solos, sin amigos ni parientes. Mamá siempre había sido una mujer solitaria, aunque extrovertida, y ahora Bill comprendía el porqué: de seguro cada día había tenido presente el hecho de que uno de niños no estaba con ella, de que uno de sus niños estaba lejos y que no había ido a verlo durante años. Ahora sólo él podía disfrutar de Tom, y se sentía un poco acaparador.
Recordaba que a veces la encontraba viendo fotos antiguas, de Tom. Por eso, Bill siempre había sabido de Tom. No obstante, la imagen que tenía de él era la de un bebé con su babero manchado de papilla, como si nunca hubiese crecido. Pero esas imágenes eran solo fotos. No tenía recuerdos en movimiento de su hermano mayor.+
-Oh, mira nada más, esto me será muy util -dijo la abuela, abriendo el regalo de parte de su hijo. Era un juego de relucientes cacerolas.
-Qué bueno que te gustara -dijo Will- . Papá, ahí está tu tegalo.
-Gracias, Willy.
Tom había notado la repentina taciturnidad de Bill, y empezaba a preocuparse.
-Bill, tu regalo -le dijo en voz baja.
Le pasó el regalo, y Bill lo recibió. Le dedicó a Tom una tierna sonrisa.
-Gracias, Tom.
Resultó ser una croquera y un juego de lápices especiales para pintar.
-Están geniales, Tommy. Gracias.+
Bill le sonrió dulcemente. A continuación le pasó su regalo.
-Este es tuyo.
Era  un paquete envuelto con forma de cuadro, como un lienzo. Tom notó cómo Bill esperaba nervioso a que lo abriera.
-Vamos, ábrelo, Tom -lo animó Will.
-Ya lo hago, ya lo hago.
Resultó ser un dibujo a grafito de ambos. Salían uno frente al otro, mirando hacia el espectador, con miradas y poses intimidantes.
-Qué cool -dijo Tom, sonriendo.
  -Bill es todo un artista -dijo el tío Alex.
Bill y Tom, por otra parte, le habían comprado a Will un disco de Phill Collins, su cantante favorito. Su padre pareció encantado.
A las dos de la mañana, se instalaron para dormir. Los abuelos se quedarían en la pieza de su hijo y el tío Alex en la pieza de los gemelos junto con Will. Bill y Tom habían acordado dormir en la sala de estar en bolsas de dormir. A pesar del sueño que tenían, se quedaron hasta bastante tarde charlando.+
-¿Te acordatse de mamá?
Estaban en la oscuridad de la sala de estar. Era extraño no dormir en la pieza propia, porque el techo se veía más alto. Daba un poco vértigo.
-Sí, me acordé de ella -dijo Bill, con voz débil.
Tom se recostó de lado para ver a su hermano. Los ojos de Bill brillaban, y una lágrima delgada resplandecía bajo su ojo izquierdo.
-Pasábamos las Navidades solos todos los años -dijo Bill, secándose la lágrima con el dedo índice- . A mamá no le gustaba tratar mucho con la gente.
-Lo siento -dijo Tom.
-¿Por qué? -dijo Bill, extrañado.
-Tal vez debí decirle alguna vez a papá que fuésemos a verlos.
-Yo tampoco le dije a mamá ninguna vez que viniéramos a verlos. Y no era nuestro deber, era el deber de ellos -dijo Bill, con rencor
Bill volteó la cabeza hacia el otro lado, para que no lo viera.
Tom decidió acercar un poco más su bolsa de dormir, y volvió a recostarse.
Sin embargo, pronto Bill se volteó del todo, para que Tom no lo viera. Tom sólo vio su pelo, y sus frágiles hombros en la oscuridad, que a ratos temblaban levemente, probablemente a causa de su llanto silencioso.+
Se sentía tan inutil. No era capaz de consolarlo. No sabía hacerlo, porque aún no estaban sincronizados como verdaderos gemelos. Quiás nunca estarían sincronizados.
Sintió un nudo en la garganta. Bill estaba sufriendo por su madre muerta, y él no era capaz de sufrir de la misma forma que él, siendo que era su madre también. Si tan solo sus padres hubieran optado por no separarlos...
-¿Cómo era mamá? -le preguntó a Bill en un murmullo.
Pensó que no le respondería. Bill ya se había quedado quieto y su cuerpo ya estaba relajado en el acto de dormir, pero su voz se oyó en la oscuridad, rompiendo el silencio.
-Era muy hermosa, y también... muy amable. Creo que era más extrovertida que Wi... que papá -se corrigió a último momento- . Papá tiende a guardarse algunas cosas.
-Pero tiene muy buen sentido de la moral. Yo no lo heredé, creo...
Bill comenzó a reír. Tom sonrió, aliviado. Creyó que no sería capaz de hacerlo reír un poco.
Bill se volteó, quedando boca arriba, mientras Tom miraba hacia el techo.
-Pero eres una buena persona, Tom.
Tom volteó a verlo, y vio que lo miraba fijamente. Entonces sintió cómo Bill le tomaba la mano. Dejó que lo hiciera... Bill ya no tenía remedio.
-¿Will ha tenido alguna novia? -preguntó el gemelo menor, colocándose boca abajo, y apoyándose sobre los codos. Se había puesto repentinamente inquieto.
Tom tuvo ganas de reír. Bill le preguntaba con el mismo tono ansioso de un niño, como si el tema fuese de lo más fascinante.
-Un par. A Will le cuesta dialogar con las mujeres -dijo Tom- . Intenté enseñarle un par de veces, pero no lo logré. Es demasiado cabezota. La verdad es que me pregunto cómo conquistó a mamá.
-Tal vez mamá vio algo en él que no vio en otros hombres. Will es inusual, la verdad. Se hace el duro, igual que tú, pero tiene buen corazón. Si yo fuera una chica, me fijaría en alguien como él. 
-Supongo que sí -se limitó a decir.3
Tom lo miró de reojo, frunciendo el ceño. Allí iba Bill y sus comentarios raros.
-Si tú fueras una chica, Tom, en qué tipo de...
-Sería lesbiana, tenlo por seguro -lo interrumpió Tom- . De ninguna manera me gustaría un chico. Son... como bestias, comen inmundicias, no se bañan y siempre tienen aliento a cerveza. Qué asco...
-Ah, ¿Y una chica debe soportar a los bestias, a los sucios y malolientes chicos? -le dijo Bill, incrédulo.
-Sí. Es su deber. Ellas son las delicadas y nosotros somos los agresivos, ¿no?3
-No creo que Will te haya enselado ese tipo de filosofía -dijo Bill, rodando los ojos. Volvió a recostarse, con un suspiro de fastidio.
-Me la enseñaron en el instituto.
-Sí, en realidad es crebile. Ese instituto está como las...
Prefiriró callarse. Le molestaba profundamente la filosofía de Tom. No podía creer en esa filosofía que decía que los chicos debían ser los agresivos y duros. Las chicas merecían algo mejor que eso, no todas, claro, pero algunas sí, y la gran mayoría no deseaba casarse precisamente con una bestia.
-Al menos sacamos una conclusión buena de esto -añadió- . Te gustan las chicas delicadas.
-A todos los chicos nos gustan así, ¿no? -dijo Tom, mirándolo de reojo.
-Sí. A todos -dijo Bill.
-Bueno, hay chicos como Kenneth que no les gustan las chicas delicadas -dijo Tom, riendo por lo bajo.
Bill lo fulminó con la mirada.
-Eres tan cruel,  ¿Sabías que me invitó a su fiesta de cumpleaños?
Tom se quedó se piedra.
-¿Y tú aceptaste? -le masculló, horrorizado.
-Sí. Fue un lindo gesto -respondió este, mirándose las uñas, ahora que sus ojos se habían acostumbrado un poco más a la oscuridad.
-¿Y si lleva a sus amigos gay?
-No creo que sólo tenga amigos gay, Tom. Hay gente tolerante en este mundo, gente muy diferente a ti.
-Sí, gente loca, Bill. No puedes ir a esa fiesta. Van a devorarte, ¿lo entiendes?
-¿A qué te refieres?
Tom miró hacia otro lado, exasperado.
-Quédate en tu mundo de inocencia, Bill. Es mejor así.
-¿Me estás llamando estúpido?
-Eres un ingenuo, Bill, eso es lo que pasa. Crees que todo el mundo es bueno.
-No creo eso, Tom. Por ejemplo, ya sé que tú no eres bueno del todo.
Tom volvió a voltearse hacia él, pasmado.
-Yo sí soy bueno, Bill.
-Tratas muy mal a las chicas, Tom -dijo Bill, con expresión de desagrado.
-Las trataré mejor. No soy una mala persona, Bill.
Bill se puso a reír por lo bajo al verle la cara de aflicción tan sincera. Esta vez no estaba fingiendo para quedar bien, conocía a Tom ya.
-No dije que fueras una mala persona, Tom -le dijo, riendo.
-Lo dijiste -dijo este, confuso- . Dijiste...
-"No eres bueno del todo", eso dije.
-Bueno, eso. Insinuabas que...
Bill volvió a reír, lo más bajo que pudo, y abrazó a Tom, apoyando la cabeza en su hombro.
-Eres bueno, Tom. Eres bueno -dijo, todavía riendo.
Tom pensó en decirle que no lo abrazara de esa manera, pero de seguro volferían a enojarse como la otra ocasión. Él ya había aclado a Bill que lo que no le gustaba era que le diera besos en la mejilla o en cualquier otra parte, y no que no lo abrazara, así que sería contradictorio de su parte si de pronto le decía que no lo abrazara. Y es que la situación estaba para mal interpretarse. Estaban recostados muy cerca el uno del otro, y Bill lo estaba abrazando como si...
Prefirió dejar de pensar en eso, rogando que nadie se asomara a la sala de estar, y se quedó quieto, al igual que lo había hecho Bill.
Estuvieron bastante tiempo así, pero a diferencia de Tom, su hermano no estuvo con los nervios de punta todo el tiempo. Estuvo muy relajado, oyendo el lejano latir del corazón de Tom, y la calidez de su hombro. Era tan gradable, tan agradable que consideró seriamente el hecho de estar dispuesto a matar por repetir momentos como ese. Tom no era una persona de mucho tacto,y tenía la sensación de que reaccionaba de manera exagerada a esas cosas.
Pronto se durmió, tan a gusto sobre esa almohada humana. Tom había dejado de estar tenso hace varios minutos. Había apoyado el mentón sobre la cabeza de Bill, sintiendo el suave y placentero aroma del cabello de su hermano menor, y la calidez de su cabecita sobre su hombro, y de su delicado y blanco brazo rodeando su torso. Tenían que repetir aquello, pero temía que Bill no quisiera. Por muy raro que fuera, su gemelo de seguro vería el límite entre lo que era normal y lo que no, y lo que estaban haciendo ahora... no era normal. Sin embargo, era maravilloso poder olvidarse de ese límite a veces, para poder sentir la cercanía de Bill, que poco a poco se le estaba haciendo adictiva.